martes, 24 de enero de 2017

#15 La Gran Muralla china


La Gran Muralla china en Jinshanling
Por Severin.stalder (2013) [CC BY-SA 3.0]
Via Wikimedia Commons






Tipo de construcción: militar (muralla defensiva)
Época: 220 a. C.-1644
Lugar: China


Un inmenso esfuerzo de siglos.

No, la Gran Muralla china no se ve desde el espacio. Eso es una leyenda urbana. Pero esta circunstancia no le resta mérito.

Se trata de una fortificación, con tramos de muralla y otros de edificaciones o pasos fronterizos que, a lo largo de los siglos, defendió China de los invasores norteños, grupos nómadas de las estepas. Obviamente, se usaba también con otros propósitos como el control de las fronteras o el cobro de impuestos en aduanas.

Aunque ya hubo muros defensivos en el siglo VII a. C., la principal muralla comenzó a construirse en 220-206 a. C. por Qin Shi Huang, el primer emperador de China, aunque queda poco de su muralla.

Se prolonga a lo largo de muchos kilómetros, se calcula que 21.296, desde la frontera con Corea en el este hasta el desierto del Gobi en el oeste. En cada zona se construyó con los materiales del lugar, así que no es una construcción homogénea. Los materiales principales fueron la piedra y el ladrillo, la tierra compactada y madera.

Desde el siglo III a. C. en adelante, la muralla fue construida ampliada, reconstruida, y mantenida hasta la dinastía Ming, que terminó en el año 1644.

La Gran Muralla (en chino tradicional, 長城) es Patrimonio de la Humanidad desde 1987, y en su página web, la Unesco lo describe así:


Hacia el año 220 a.C., el primer emperador Qin Shin Huang ordenó reunir los tramos de fortificaciones construidas anteriormente, a fin de crear un sistema de defensa coherente contra las invasiones de los pueblos del Norte. Los trabajos de edificación de la Gran Muralla prosiguieron hasta la dinastía de los Ming (1368-1644), dando por resultado la obra de ingeniería militar más gigantesca de todos los tiempos. Su gran valor arquitectónico es comparable a su importancia histórica y estratégica.

Como siempre, para saber más, podéis empezar por la wikipedia, con el artículo dedicado a este lugar. En National Geographic España tenemos un artículo dedicado a “La Gran Muralla china: la mayor obra de ingeniería del mundo” y, finalmente,  visitamos el blog de un viajero: en la página "21 Wonders" (Las 21 Maravillas, una vuelta al Mundo y mil destinos) el viajero Alejo Tomás nos cuenta la historia de la muralla.

domingo, 22 de enero de 2017

#6 Lolita


Portada de la edición original
1955, Olympia Press
Via Wikimedia Commons


Lolita

Autor: Vladimir Nabokov

Fecha de publicación: 1955


La historia de un pederasta y cómo este depredador sexual se hace con una víctima a su medida.

Escrita en primera persona, Humbert Humbert, el santo patrón de todos los pedófilos, cuenta su obsesión por una niña de esas que él llama nínfulas, niñas entre 12 y 16 años que lo excitan sexualmente. Su oportunidad de abusar sexualmente de una se le cruza en su camino y no lo desaprovecha.

Sí, es una novela con un tema repugnante. Pero está fantásticamente bien escrita y te atrapa desde la primera línea.

Es importante advertir a los lectores ingenuos que es un relato narrado desde el punto de vista del pervertido. Ves a la protagonista Dolores Haze desde su perspectiva, cómo interpreta él las cosas, lo cual no significa que sean así en realidad, y a poca experiencia lectora que tienes, te das cuenta de que Dolores Haze no es como él la ve. Es sólo una cría que no está en situación de elegir. Por eso discrepo profundamente de, por ejemplo, la sinopsis de la contracubierta que habla de que es “una extraordinaria novela de amor” o que es un amante pensando “en su amada con tanta ternura, ninguna mujer ha sido tan embelesadamente evocada”. No, aquí no hay nada de amor. Humbert nunca se molesta en conocer de verdad a Lolita, lo que ella piense, sienta, o a lo que aspire en la vida carecen de interés para él. Simplemente, se obsesiona sexualmente con su cuerpo. Creerse de verdad lo que cuenta el personaje, es hacer el juego al machismo y al patriarcado con frases en plan “en el fondo, es lo que quiere”, “es que va provocando” etc.

Por muy bonito que lo pinte en su intento autoexculpatorio, Humbert Humbert la viola, la tiene privada de libertad durante años y le destroza su infancia. Creo que el autor lo deja bastante claro. Quien vea “justificada” la actuación del protagonista (y los hay) porque Dolores no era virgen en el momento en que él la viola por vez primera, que se lo haga mirar, de verdad. El hecho de no ser virgen no da licencia para que te violen. La idea de una Lolita seductora o agresora sólo está en la cabeza del personaje masculino.

Fue, y sigue siendo, una novela polémica. Creo que en parte procede del hecho de que haya escenas sexualmente explícitas, que pueden resultar excitantes y eso incomoda a muchos lectores. Porque la libido es así, se altera por cualquier cosa vagamente sexual, aunque sean actos que tú mismo jamás harías, ni ganas que tienes.

Pero no es una novela pornográfica, aunque en su momento muchos lo entendieran así. Una cosa es la pornografía, otra el erotismo y, finalmente, una tercera, que haya escenas sexuales explícitas en una narración que claramente va de otra cosa. Mira, no estaría mal que la gente leyera más novela romántica para enterarse un poco de estas sutiles diferencias.

Me fascinó profundamente es la ambientación, cómo disecciona la sociedad estadounidense posterior a la segunda guerra mundial, esas “vidas basura” de suburbio, superficiales, ignorantes, las gentes vulgares y nada cultas, la fascinación absurda por las estrellas de cine, los grandes paisajes poco acogedores, las carreteras solitarias, los moteles de mala muerte, los establecimientos pretenciosos, la gente cotilla,… Nabokov lanza una mirada inequívocamente europea sobre esa sociedad opulenta en lo exterior pero pobre espiritualmente. Lo hace, de nuevo, a través de los ojos de Humbert, que claramente desprecia ese ambiente tan zote.

No obstante, tengo que advertir que esta perspectiva la rechaza el propio autor. En un pequeño artículo (Acerca de un libro titulado “Lolita”) que hay al final de mi edición Anagrama, Nabokov manifiesta que se opone a la alegoría “el Viejo Mundo que pervierte al Nuevo” (que yo matizaría, no lo pervierte, lo viola, Lolita no es ninguna pervertida, en cuanto se le ofrece la oportunidad adopta una vida normal de suburbio, y cuando tiene la oportunidad de participar en orgías lo rechaza), y a la contraria, “la joven América pervirtiendo a la vieja Europa” (jamás, Lolita no pervierte, no seduce, es así como lo quiere ver Humbert, pero para mí queda bastante claro que no es así).

Lolita fue incluida por la revista TIME en su lista de las mejores cien novelas en inglés publicadas entre 1923 y 2005. También es la cuarta en la lista de la Modern Library (1998) de las cien mejores novelas del siglo XX. Y tiene su lugar en la Bokklubben World Library, una colección del año 2002 de los libros más celebrados de la historia. Así que no, tampoco yo podía excluirla de la lista.

Es una obra literaria impresionante. Como todos los libros polémicos, conviene leerlos para formarse uno su propia opinión.

sábado, 21 de enero de 2017

#11 Discóbolo


Discóbolo en el M.º Nacional Romano
Sede Palacio Massimo alle Terme
Copia romana de la época imperial
H. 140
[CC BY-SA 4.0], vía Wikimedia Commons



Ubicación: copias romanas en varios museos
Fecha del original: 460–450 a. C.
Estilo: Arte griego
Autor: Mirón




El Discóbolo de Mirón ("lanzador de disco", en griego, Δισκοβόλος, Diskobólos) es una escultura griega que fue terminada hacia el final del llamado período severo, h. 460–450 a. C. Es un poquito anterior al Doríforo de Policleto del que ya he hablado aquí.

Estamos ante la escultura más famosa del autor. Ya en su época causó sensación, como consta en las fuentes griegas, por lo audaz de su postura: representaba a un atleta en movimiento, empezando a realizar el giro, apoyado sobre el pie derecho, para lanzar el disco. Es el triunfo de la anatomía en acción, y no meramente en reposo como era lo habitual en la escultura griega.

Sin embargo, el esfuerzo físico no afectaba a la inmutabilidad del rostro, como era propio de la escultura de la época clásica. Mantiene, eso sí, rasgos arcaicos en el pelo o lo plano de los músculos. También es verdad que los brazos y piernas están colocados sin profundidad, como si fuera más un relieve que una escultura exenta. Esto lo coloca a comienzos del clasicismo.

Ya dije que los originales griegos eran en bronce y se han perdido. Lo que nos quedan son copias de la época romana, realizadas en mármol, material más barato que el bronce y que, además, a diferencia de éste, no se reciclaba fundiéndolo. Sin embargo, en el caso del Discóbolo, también se han encontrado algunos ejemplares de tamaño más pequeño, en bronce.

La primera copia que se recuperó fue el Discóbolo Palombara en Roma en el año 1781, en la villa Palombara sull’Esquilino, y pronto se le identificó como el famoso Discóbolo de Mirón mencionado por las fuentes antiguas, como por ejemplo Luciano de Samosata. También se le conoce como Discóbolo Lancelotti, por pertenecer a la colección de ese nombre que lo tomaba del palacio en el que se guardaba. 

Ya sabemos que esto del arte es objeto de deseo y de destrucción en períodos turbulentos de la historia. Que se lo digan a la desgraciada ciudad de Palmira o al museo de Bagdad, ¿eh? Con el Discóbolo ocurrió que Hitler presionó al gobierno fascista italiano para tenerlo y se salió con la suya: se lo entregaron en el año 1938. Pasó por la Gliptoteca de Múnich. Pero después de la SGM, Italia lo recuperó y actualmente se conserva en el Palacio Massimo alle Terme, una de las sedes del Museo Nacional Romano.
  
En ese palacio también hay otro Discóbolo, el de Castelporziano. En el Museo Británico hay uno descubierto en  1790 que procede de la Villa de Adriano en Tívoli que tiene como particularidad una cabeza mirando al frente, consecuencia de una restauración mal realizada.

Para saber más, tenemos el artículo de la wikipedia, la página web Archeo Roma, y un artículo en ArteHistoria dedicado a una copia en bronce; también tiene artículos dedicados a Mirón  y al llamado estilo severo.

domingo, 15 de enero de 2017

#16 El acorazado Potemkin



Cartel original (dom. púb. vía wikicommons)
Броненосец Потёмкин, o Bronenósets Potiomkin

Año: 1925
País: URSS (actual Rusia)
Director: Serguéi Eisenstein
Música: Edmund Meisel, Nikolai Kryukov, Neil Tennant, Chris Lowe


Un clásico imprescindible para quien le guste el Cine.


Ya he dicho aquí más veces que una cosa es que te guste ver pelis y otra que te guste el Cine. Es legítimo tanto lo uno como lo otro. Y fíjate, creo que hay incluso gente a quien le gusta tanto el Cine como Arte que es incapaz de disfrutar de una sencilla peli de palomitas. Ellos se lo pierden.

Yo, que soy mujer fácil, gusto tanto de la Alta Cultura como de la Media y la Baja. Quien sea el listo que sepa diferenciar con exactitud lo que que es una y otra cosa, que me defina el arte y ate esta mosca por el rabo. La cosa es que disfruto como una enana lo mismo de Rogue One que de estos clásicos que parecen sólo aptos para cinéfilos de pro.

Esta película muda de 1925 te cuenta el motín que se produjo en el acorazado Potemkin en 1905, cuando la tripulación se rebeló contra los oficiales de la armada zarista. Dio lugar a una rebelión que acabó sofocada brutalmente por el ejército y los cosacos. No nos confundamos, la Revolución rusa que derrocó al régimen zarista fue una década más tarde: en 1917.

Como se puede leer en la wikipedia,  


... está considerada como una de las mejores películas de la historia del cine, una de las más estudiadas en las escuelas de cine por su técnica de montaje y una de las más influyentes de todos los tiempos. La cinta fue nombrada mejor película de la historia en la Exposición General de Bruselas de 1958.


Hay que intentar meterse en aquella época, cuando las técnicas del cine estaban inventándose un poco sobre la marcha. A alguien se le ocurrió el montaje, los planos, a otro las angulaciones de la cámara, a otro los picados y contrapicados,… Se iba experimentando, y las técnicas que funcionaban, se copiaban, repetían y han pasado a formar parte del lenguaje cinematográfico: la forma de contar historias con este medio. 

La escena archifamosa y requetecopiada y homenajeada es la de las escaleras de Odesa. Leo en la wikipedia, que hasta los Simpson se han inspirado en ella.

Tú te tienes que sentar a ver esta película sin prejuicios. A ver qué te cuentan y cómo te lo cuentan. Además, es una de esas obras que yo entiendo que hay que ver por sentido cívico y libertario, ya que fue censurada y prohibida en muchos momentos y por todo tipo de regímenes, incluido el franquista, por supuesto. Lo dicho: si alguien cree que no estás preparado para que tú veas o leas algo, conviene que lo leas o lo veas, aunque sólo sea para demostrar que eres una persona con criterio propio y que no te vas a poner a cantar la Internacional por mucho que veas a una madre sufrir.

Porque aquí no hay engaño posible: El acorazado Potemkin es una película de propaganda soviética. Propaganda elevada a la categoría de arte como, lo que -desde otra ideología opuesta-, hacía Leni Riefensthal. Pero no nos engañemos: no sólo los regímenes totalitarios hacen propaganda. Toda película tiene una ideología política detrás, sólo que en algunas es más evidente que en otras.

Uno no cambia de ideas por mucha propaganda que le metan. Aunque sí que le pueden engañar, y en estos tiempos de Internet, que todo va rápido y se da por bueno tanto la reflexión profunda y documentada como la última chorrada del trumpetero, más aún. Y eso te hace conformista.

La verdad es que es un poco desolador, si lo piensas un poco. La escalera de Odesa y sus niños muertos, con o sin padres que los lleven en brazos, es una escena que se están repitiendo todos los días en lugares como Yemen o Siria, así como en olvidadas guerras africanas en países cuyos nombres nadie conoce y mucho menos sitúa en el mapa, o en la persecución de los rohingyas. Todos esos niños son tan víctimas del contexto socio-político, de las guerras intermediadas, como los de Odesa en 1905. Y nadie mueve un dedo ni se convierte en revolucionario por ello, y hay que preguntarse hasta qué punto no somos nosotros los zaristas de esta historia. 

Los niños, ya sabemos, son siempre víctimas.

Si alguien quiere ver esta película, que en muchos lugares del mundo está ya en el dominio público, está colgada en You Tube. Dura poco más de una hora y así podrás decir que, al menos, has visto una película de esas que forman parte de la historia del séptimo arte, que queda muy bien decirlo cuando uno está en una reunión social.



Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity o la Internet Movie Data Base.