domingo, 26 de marzo de 2017

#23 El silencio de los corderos




The Silence of the Lambs
Año: 1991
País: Estados Unidos
Director: Jonathan Demme
Música: Howard Shore

Porque a veces en el género, todo encaja y te producen una obra maestra perturbadora, y cuyo final feliz es de lo más inquietante.

Esta película la vi cuando se estrenó y para mi fue un mazazo, porque nunca había visto una de suspense igual. Ahora ya todo el mundo,… pero entonces, no.
Es una película de género de suspense, thriller, horror, lo tiene todo. Y sigue las pautas del género, ¡en tantos sentidos…! Una investigación para averiguar quién es el malo. Una agente del FBI bastante novata, a la que lanzan a las garras de un psicópata para que le extraiga secretos útiles a la investigación…
Ya he dicho aquí, o igual en mi otro blog, que una de misterio funciona lo que funcione el villano. La regla es “cuanto peor, mejor”. Aquí se cumple a rajatabla esa regla. Con Hannibal Lecter tenemos uno de esos personajes cinematográficos inolvidables, por su crueldad, su brutalidad mezclada con sofisticación, consigue que sea a un tiempo temible y atractivo, no hay que gritar, no hay que dejarse llevar por la ira, una tranquila maldad es infinitamente más inquietante. Creo que no podría ser además tan profundo o tan intenso si lo interpretase otro actor. Anthony Hopkins lo borda.
Pero claro, no le puedes poner enfrente a ninguna mema. No, tiene que ser una mujer fuerte, inteligente, que sepa estar a la altura. Jodie Foster está perfecta en el papel. ¡Podrían haber metido tanto la pata con este personaje…! Y no lo han hecho. Al contrario, es uno de esos personajes femeninos que recuerdas de por vida. Un modelo, alguien tenaz, estudioso, valiente y tan lista que hasta conoce sus propias limitaciones. Jodie, we love you.
Sin olvidar a los secundarios, claro, esos que se creen más listos que nadie, que creen que podrán manipular a Hannibal y sacar partido de Clarice y luego son estos dos quienes les dan sopas con honda. Me chirrían los dientes. El psiquiatra de la cárcel, el doctor Chilton, es casi una caricatura y se le ve venir. Pero el jefe de Clarice, Crawford, en plan mucho más sutil, la manipula; la da la oportunidad, sí, pero también la aparta cuando él cree que conviene, y juega con que es joven y mujer en un entorno que muchas veces la va a infravalorar o rechazar.
El guión funciona como un reloj adaptando una novela más bien mediocre (creedme, la leí en su día). La luz, la fotografía, es desasosegante, gris, fría, como le va a la historia. La música es de las que no se entromete, sino que acompaña con naturalidad las escenas. En fin, que esto es Hollywood en su mejor versión, la que sabe profundizar y sacar petróleo de lo que –aparentemente- es sólo un producto industrial.
No me extraña que sea de esas pocas películas que ganaron los cinco premios principales de la Academia: Película, director, actores y guión adaptado. Es una película redonda. La vi hace poco por la tele otra vez y me sigue pareciendo magnífica.
En fin, que por mucho que los letraheridos y los cinéfilos me fusilen al amanecer, debo decirlo: a veces el cine (o los libros) de género, van más allá de lo comercial y, sin perder el gancho popular, trascienden y son capaces de hacerte pensar en el sentido de las cosas, de la existencia humana, de lo que las personas nos hacemos unas a otras y de las mil maneras que tenemos de jodernos la vida.
Leo en la wikipedia que The Silence of the Lambs es considerada un logro «cultural, histórico y estético» por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y la cinta original fue preservada por este ente gubernamental en 2011.
Así que si tienes la oportunidad y quieres pasar un mal/buen rato con una película que aún mantiene toda su capacidad de perversa fascinación, dale una oportunidad.
Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity o la Internet Movie Data Base.

domingo, 19 de marzo de 2017

#26 Fausto (ópera)


Inva Mula y Roberto Alagna
(Fausto en los Chorégies d'Orange, 2008)
Por jean-louis zimmermann [CC BY 2.0]
Via Wikimedia Commons


 Faust

Estreno: París, 19 de marzo de 1859

Compositor: Charles-François Gounod

Libreto en francés: Barbier y Carré, basado en el Fausto de Goethe.


Tal día como hoy se estrenó, en el Théatre Lyrique (Teatro Lírico) de París, esta obra que es, después de Carmen, la más representada del repertorio francés.

De acuerdo, todos conocemos a la Castafiore, ¿verdad? ¿Y cómo anda todo el rato cantando aquello de que se ríe de verse tan bella en el espejo…? Bueno, pues se supone que está cantando el “Aria de las joyas”, justo de esta ópera, una de las más populares de la historia del teatro lírico. De hecho, hasta hicieron un álbum de Tintín, Las joyas de la Castafiore, que en cierto sentido parodiaba todo este tema.

La historia de esta ópera tiene una base seria, el Fausto de Goethe, obra con la que –dicho sea entre nosotros-, llevo varios meses luchando. Esfuerzo titánico, no sé si me acabará derrotando.

La cosa va del tópico del sabio que vende su alma al diablo, pero contado más con el encanto francés y menos la aridez metafísica de la obra literaria alemana. Se inclina más hacia lo amoroso y romántico que a las profundidades filosóficas de la historia original. El malote, Mefistófeles, a veces es un poco como de trapillo.

Como obra dramática, deja mucho que desear. Ni el argumento tiene demasiada lógica tirándose a lo sentimental, ni los personajes están particularmente bien descritos.

Se enmarca en el estilo de la grand opéra francesa, lo que implica cinco actos (unas tres horas y media), y meter un ballet con calzador.

Consagró a Gounod, compositor que es de lo que se puede calificar como “de una sola obra” (esta) porque realmente el resto de su música no es popular. Pero aquí atinó, y esta ópera es de las que gusta, y mucho. Tanto que es la que escogieron para inaugurar el Metropolitan de Nueva York en 1883. Bueno, en Alemania no la tienen mucha estima, porque hicieron un espectáculo sentimental y blandito de la monumental obra de Goethe. Personalmente no sería la que aconsejaría ir a ver a alguien que empezara en esto de la ópera. Lo que desde luego sí que diría es que la escuchase, porque tiene momentos sublimes. Cuando Gounod acierta es más que agradable, es precioso.

Aquí os dejo un simpático video de la Castafiore y el aria de las joyas:



La grabación que recomiendo de esta ópera es la dirigida en 1978 por Georges Prêtre para la EMI, con la orquesta y coro del Teatro Nacional de la Ópera de París y el incombustible Plácido Domingo como Fausto, Nicolai Ghiaurov de Mefistófeles y Mirella Freni como Margarita. Otros cantantes: Thomas Allen y Jocelyne Taillon.

Para saber más, la wikipedia. En Kareol tenemos como de costumbre sinopsis, lista de grabaciones escogidas y el libreto en francés  y español. Es curioso ver que en las tres grabaciones que recomiendan ahí hay presencia española: aparte de esta con Plácido, en otra aparece Kraus y en la primera aparece Victoria de los Ángeles como Margarita. El repertorio francés se les da bien a nuestros divos.

domingo, 12 de marzo de 2017

#17 Fresas salvajes


Smultronstället
Film Affinity

Año: 1957
País: Suecia
Director: Ingmar Bergman
Música: Erik Nordgren

Una de mis películas favoritas de Bergman. La angustia existencial puesta en imágenes.

Seré breve.

Película en blanco y negro.

Un viejo profesor, Isak Borg, va en coche con su hija hacia Lund, donde lo harán doctor honoris causa.

En el camino se encuentran a una muchacha algo dividida en su amor entre dos chicos.

La hija del profesor vive un momento de crisis.

El profesor repasa su vida, los caminos que tomó y que le han llevado a ser quien es. Su vida podría ser distinta. Y recuerda aquel momento, el Smultronstället, ese instante de la primavera en que fructifican las fresas salvajes, ese momento que está, que florece, y luego se desvanece. Como la juventud, evidentemente.

Las vidas de todos, van cambiando conforme se va eligiendo esto o aquello.

Recuerdo sobre todo imágenes oníricas, algo surrealistas, aunque no de ese surrealismo incomprensible pero luminoso del Mediterráneo, de un Miró o un Dalí.

No.

El surrealismo angustioso de un Magritte. Relojes sin manecillas. Todo un universo simbólico que te hace evocar otras cosas diferentes, y que hacen que sea una película de argumento sencillo pero significado profundo e inquietante. Aún así, no es difícil de ver. Es sólo que le tienes que dar su tiempo para impregnarte no sólo de lo que te cuentan sino también, de lo que te quieren decir.

Así que no, no es una película para ver cualquier día. Me gusta por esa nostalgia amarga de la mirada al final de la vida, cuando tienes que valorar quién eres, si ha merecido la pena llegar aquí, y si ha tenido algún sentido todo lo vivido. Mientras, a tu alrededor, la vida sigue, los jóvenes siguen enamorándose, los adultos decidiendo qué hacer con su vida,… Y nada asegura que las opciones que tomes vayan a ser las mejores.

Diría que es cine para adultos, si no sonara tan pretencioso y no se diera la circunstancia de que yo, personalmente, a Bergman lo descubrí siendo niña, y me vi la mayor parte de su filmografía en mi adolescencia y primera adultez, y me fascinó, lo comprendí, me habló a mi como persona del sentido (o la carencia de él) del mundo que me rodeaba y de las relaciones entre las personas.

Así que no, no voy a suponer que los jóvenes de ahora son unos iletrados y yo una listilla. Esta película la puede ver cualquiera, de cualquier edad, que tenga dos dedos de frente y que sea capaz de hacerse preguntas. Otra cosa es que haya, de verdad, respuestas.

Fresas salvajes ganó el Oso de oro a la mejor película en el Festival de Berlín, un premio Pasinetti en el Festival de Cine de Venecia, dos galardones en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata al mejor largometraje y al mejor actor, un premio Bodil a la mejor cinta europea y, finalmente un Globo de Oro honorífico (ya en 1960) a la mejor película extranjera.

Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity o la Internet Movie Data Base.

jueves, 9 de marzo de 2017

#32 Nabucco


Nabucco en plan original en Masada (2010)
Por Hanay [CC BY-SA 3.0]
Via Wikimedia Commons


Nabucco

Estreno: Milán, 9 de marzo de 1842

Compositor: Giuseppe Verdi

Libreto en italiano: T. Solera, basado en la obra Nabucodonosor (1836) de Bourgeois y Cornue


Tal día como hoy se estrenó, en el Teatro de La Scala, en Milán, lo que fue el primer gran éxito de Verdi, el que lo consagró como compositor popular.

La pieza más conocida de esta ópera, el Va pensiero o coro de esclavos, es de esas que se sabe hasta el que jamás oyó hablar del arte lírico. Se convirtió en himno patriótico en una Italia dominada por extranjeros.

La historia se inspira en la Biblia, en el tema de los judíos cautivos en Babilonia. El argumento en sí me importa bastante poco, que si esclavos, judaísmo, rayos que fulminan, amores no correspondidos pero con la pasión de un glaciar,… mujeres ambiciosas castigadas con la muerte, mientras que la dulce, amorosa y resignada triunfa al final quedándose con el chico,… dioses, ídolos, altares,… francamente, todo muy fuera de mi esfera de interés.

Lo importante es la música. Todo a lo grande: solistas inmensos, enormes coros,…De esas óperas que se oyen bien a gusto pero de las que te puedes ahorrar representaciones apolilladas.

¿Qué momentos destacan de la ópera? Por supuesto, en Va, pensiero, coro de los judíos que aspiran a alcanzar su tierra prometida, mientras el sumo sacerdote Zaccaria profetiza la caída de Babilonia. Hoy os enlazo a un Va pensiero con subtítulos en español.



La grabación que recomiendo de esta ópera es la dirigida por Sinopoli a principios de los ochenta para Deutsche Grammophon, con la orquesta y coro de la Ópera Alemana de Berlín y los siguientes solistas: Piero Cappuccilli, Ghena Dimitrova, Plácido Domingo, Evgeny Nesterenko y Lucía Valentini Terrani.

Para saber más, la wikipedia. En Kareol tenemos como de costumbre sinopsis, lista de grabaciones escogidas y el libreto en italiano  y español.