jueves, 22 de septiembre de 2016

#4 Moby-Dick


Portada de la primera edición (1851)
[Dominio público], via Wikimedia Commons

Moby-Dick

Autor: Herman Melville
Fecha de publicación: 1851


Call me Ishmael…

Este es uno de esos comienzos inolvidables de la histórica de la Literatura. La historia en sí es muy potente, de verdad, sólo que a veces cuesta encontrarla entre tantos párrafos dedicados a cosas de menor interés.

El argumento es sencillo pero muy atractivo. Ismael, en busca de aventuras, se enrola en el barco ballenero Pequod. El capitán Ahab está obsesionado por la captura de Moby-Dick, un cachalote que le quitó una pierna hace años, y a la que sigue de forma obsesiva, cueste lo que cueste.

La historia impresiona en más de un momento. Se lee relativamente fácil, gracias a que Melville hace capítulos cortitos y sus descripciones y conversaciones son bastante ágiles. Reconstruye todo un mundo ya desaparecido, que es el de los balleneros, y en ese sentido es impresionante, y muy interesante, porque son cosas totalmente ajenas a nuestra vida actual.

Es verdad que hay capítulos que resultan prescindibles, hasta el punto de que yo no sabía si iban en serio o era todo pura ironía, como uno dedicado a las clases de ballenas existentes (totalmente ajena a cualquier clasificación científica, de manera que suena de lo más disparatado) u otro centrado en las diferentes cuerdas.

Los personajes están tan intensamente caracterizados que resultan inolvidables: Ismael, Ahab, Queequeg,…

Tiene argumento, personajes, ambientación y, sobre todo, trascendencia. Como tantas obras de arte, es una historia sugerente que puede dar lugar a lecturas y evocaciones diferentes dependiendo del lector. ¿La Humanidad entera en un barco? ¿El Hombre desafiando al Mal? ¿La pasión por un objetivo es positiva, o acaba resultando una obsesión que arrasa con todo?

Una lectura fácil (si no prestas demasiada atención a los capítulos más pseudo-etnográficos) para todos los amantes de la Literatura que quieran embarcarse en un viaje sobre el que planea la sombra del mal y la locura. 

(De todas formas, si te ves la peli de John Huston con Gregory Peck tienes todo lo bueno de la histotria sin los párrafos aburridos. Que no me oigan los letraheridos.)

martes, 20 de septiembre de 2016

#8 Suite Peer Gynt n.º 1



Suite Peer Gynt n.º 1, op. 46
Fotografía de Edvard Grieg (h. 1888, Londres)
Por Elliott & Fry
Por la Biblioteca Pública de Bergen
(Noruega), via Wikimedia Commons


Compositor: Edvard Grieg
Fecha de la composición: 1888 (versión final)


La pieza más conocida de la música nacionalista noruega.

Dentro de la música clásica del siglo XIX hay una tendencia llamada “nacionalismo musical” que solía buscar una voz más personal en el compositor, arraigada en el folclore de su país, más que en las tendencias internacionales dominantes.

En Noruega, el compositor nacionalista por excelencia fue Edvard Grieg. Y esta es seguramente su pieza más conocida. Fue compuesta como música incidental, o sea, la banda sonora de una obra teatral, en este caso el Peer Gynt (1874-1875) de Henrik Ibsen. La música escénica para orquesta, soprano y coro lleva como número de opus el 23, pero lo que traigo aquí es una de las dos suites que el propio autor escribió, la primera, con opus 46. La suite n.º 2 lleva como número de opus el 55.

La suite n.º 1 tiene las piezas más conocidas. Está formada por cuatro partes, que se titulan “La mañana”, “La muerte de Aase”, “La danza de Anitra” y “En la gruta del rey de la montaña”. Es tan popular esta última que hasta la han usado varias veces en el cine. De manera destacada lo hizo Fritz Lang en su película M, el vampiro de Düsseldorf, película de la que ya hablé aquí.
 
Para saber más, la wikipedia. En You Tube encontramos muchos ejemplos de esta pieza. Aquí dejo enlace con la interpretación de las dos suites.

A la hora de escoger una grabación que recomendar, me inclino por N. Järvi que con la Sinfónica de Gotemburgo grabó las dos suites de Peer Gynt, junto con la Suite Lírica y Sigurd Josalfar, para Deutsche Grammophon. Neeme Järvi también es una buena opción para la música incidental op. 23, que grabó con Barbara Bonney y Urban Malmberg.

domingo, 18 de septiembre de 2016

#12 Pulp Fiction


FilmAffinity



Pulp Fiction

Año: 1994
País: Estados Unidos
Director: Quentin Tarantino
Música: Varios

Otro ejercicio de estilo apabullante.

Ya hablé aquí de Reservoir Dogs, y hoy vuelvo con otra de Tarantino de la que se puede decir más o menos lo mismo: me importaba un cojón de pato lo que me estaba contando, pero, ¡santo Dios! Qué forma más estupenda de contarlo.

La historia sigue las vidas entrelazadas de varias personas que viven un tanto al margen de la ley, por decirlo finamente. De hilo conductor sirve la que se centra en dos asesinos a sueldo, Jules y Vincent. Sólo al final de la película reconstruyes cronológicamente en tu cabeza lo que les ha pasado, porque te la han ido contando a retazos, hacia delante y hacia atrás.

Tarantino es un auténtico generador de imágenes cinematográficas que se te quedan en el recuerdo. Sabe que el cine es eso, la imagen, con el sonido y la música, mezclando actores-actores con actores-estrellas, y que esa es la forma de quedarse absolutamente impresionado y noqueado.

Al menos, es lo que me ocurre a mí. Para hacer eso, tienes que tener mucho cine en tu cabeza, saber cómo contar una historia, tanto desde el punto de vista del guión como visualmente. En ese sentido de director-guionista, no se me ocurre a alguien tan completo como Tarantino.

El otro día estuve viendo Banda aparte (1964), de Godard, un pestiño machista en blanco y negro que también va de delincuentes, pero que -de nuevo-, tenía algunas escenas mágicas. Lo traigo a colación porque hay un momento en que los dos chicos y la chica que lo protagonizan se marcan un baile que me recordó muchísimo al de Uma Thurman y John Travolta en Pulp Fiction. Luego he leído que, en efecto, Tarantino se inspiró en aquél.

Frases y escenas de Pulp Fiction que han pasado ya a ser lugar común. ¿Y el maletín? Admite todo tipo de teorías. Por cierto, que al final me parece el macguffin más macguffin de la historia del cine, porque con él se demuestra que no es relevante lo que haya en su interior, sólo es un elemento más que mueve la trama.

Para mí, lo prodigioso de Tarantino es que, cuando me pongo a ver una de sus películas, o cuando simplemente zapeo por la tele y me encuentro una, me quedo atrapada y no puedo dejar de verla aunque la historia que me estén contando, tan llena de violencia y ensalzando a delincuentes, no sea de mi gusto personal.

            Entre otros galardones, obtuvo la Palma de Oro del Festival de Cannes. En los Óscar y los BAFTA, distinguieron el guión, que ya digo que me parece un auténtico mecanismo de relojería y precisión que pone en evidencia que la forma de contar una historia es, en el arte, más importante que la historia misma.

Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity, Internet Movie Data Base y Sensacine.

jueves, 15 de septiembre de 2016

#3 Alicia en el país de las maravillas



Alicia y el gato de Cheshire
Ilustración de John Tenniel (1869)
via Wikimedia Commons
Alice's Adventures in Wonderland
Autor: Lewis Carroll
Año: 1865
Género: Novela
Edad: infantil/juvenil



Alicia en el país de las maravillas, como sus dos predecesoras en esta particular lista infanto-juvenil podría haberla incluido, con igual derecho, entre las cien mejores novelas y entre las cien obras maestras de la literatura universal. 

Pero la presento como tercera en esta lista de clásicos de la literatura infantil y juvenil, en el que he decidido apartarme un poco del orden cronológico de publicación para hablar primero de las grandes obras clásicas que, además, son aptas para niños y adolescentes.

Estamos ya en el siglo XIX. Los niños se han descubierto como sujetos con intereses propios y ya se les escriben historias particulares para ellos. En este caso, es un cuento inventado para una niña concreta, Alicia Liddell, que Lewis Carroll fue inventando para ella y sus hermanos en una perezosa tarde del estío inglés.

Es una narración fantástica y absurda, llena de peripecias entretenidas, juegos de palabras (no siempre traducibles), sutil humor inglés y en canto, que pueden leer con igual placer niños, jóvenes y adultos.

Así que es un libro recomendado para todas las edades.

Totalmente, de verdad. Tengas la edad que tengas, dale una oportunidad. Eso sí, en libro, no en plan Disney.

Como tantas obras de la literatura, cada cual puede encontrar algo de su gusto, y se puede quedar en lo ameno de la historia, contada con un estilo ligero, con mucho diálogo y las descripciones justas,… o profundizar un poco más en el significado de las cosas que te cuentan.

Algunos de sus personajes han acabado pasando al acervo cultural común, más allá del Reino Unido. ¿Quién no conoce al enigmático Gato de Cheshire, a la apresurada Liebre de Marzo, al Sombrerero Loco, a la Reina de Corazones y su inquietante “¡que le corten la cabeza!”?