domingo, 28 de agosto de 2016

#75 La serva padrona


Por Cammenina42 (Propia obra)
[CC BY-SA 3.0], via Wikimedia Commons


La serva padrona

Estreno: Nápoles, 28 de agosto [o 5 de septiembre] de 1733

Compositor: Giovanni Battista Pergolesi

Libreto en italiano: Gennaro Antonio Federico


Creo que esta ópera se estrenó tal día como hoy, un 28 de agosto, aunque en otras fuentes pone el 5 de septiembre, en el teatro San Bartolomeo de Nápoles.

Esta ópera es un “intermedio” o entreacto en dos partes y no llega a la hora de duración.

Algunos viven décadas y componen cientos de piezas y acaban hundidos en el olvido. Otros tienen vida breve y sin embargo dejan obras por las que se les recuerda cientos de años después. Ese es el caso de Pergolesi, que a pesar de fallecer a los 26 años de edad, dejó dos obras clásicas del repertorio: un Stabat Mater y esta ópera cómica.

El asunto es sencillo: un noble (Uberto) está harto de su joven criada (Serpina), que no le obedece en absoluto. Como no puede con ella decide que otro criado (Vespone, papel mudo) le busque una esposa que se deshaga de Serpina o la meta en cintura. Al final, gracias a la perspicacia de Serpina y con la complicidad de Vespone, con quien acaba casándose es con la propia Serpina.

Como se ve, aún era la época, esta del Barroco tardío, en que todo el mundo tenía su final feliz y, muchas veces, gracias al ingenio del personaje femenino. Lo de andar matando a las protagonistas es más del siglo XIX.
 
Este breve intermedio, pensado simplemente para entretener entre acto y acto de una ópera seria, sigue resultando fresco y encantador casi trescientos años después de representarse por primera vez. Dio lugar a la famosa guerra de los Bufones, en París, entre la ópera italiana y la francesa.

Por su brevedad y gracia (sobre todo si lo interpretan cantantes con vis cómica) es una buena obra para introducirse en esto de la ópera.

De sus distintos dúos y arias (no da para más, ya que sólo hay dos cantantes en escena) yo destacaría la intervención de Serpina “A Serpina penserete”, en la segunda parte de la obra.

Para saber más, la Wikipedia, el libreto en italiano-español y discografía de referencia, en Kareol y en el blog “Historia musical” también hablan de esta ópera.

Una buena grabación de esta ópera es la que dirigió Renato Fasano, en 1960, para RICORDI, con Renata Scotto y Sesto Bruscantini como cantantes y la orquesta del Collegium Musicum Italicum.

sábado, 27 de agosto de 2016

#6 Qal'at al-Bahrain


Fuerte de Baréin, 2008
Por Jayson De Leon [CC BY 2.0],
Via Wikimedia Commons




Tipo de construcción: Yacimiento / Fortaleza

Época: 2300 a. C. – siglo XVI
Lugar: Baréin


Baréin es un país pequeñito, formado por islitas situadas en el golfo Pérsico. 

Allí se encuentra esta colina artificial que fue habitada durante miles de años.

Estas colinas artificiales son relativamente frecuentes en la zona de Oriente Próximo. Se les llama tells, y se forman como consecuencia de la acumulación de diversas gentes viviendo allí siglo tras siglo. En zonas planitas como Mesopotamia, por ejemplo, encontrarse una colina en mitad de la llanura fue siempre buena pista sobre dónde ponerse a excavar.

Qal'at al-Bahrain fue en un tiempo la capital de la civilización dilmun, debido a su destacada posición estratégica, dentro de las rutas comerciales marítimas que unían Mesopotamia y el Valle del Indo. Precisamente por ello le echaron el ojo los portugueses cuando se acercaron por allí a comerciar y de ahí que también haya restos de una fortaleza portuguesa.

Qal’at Al Bahrein, antiguo puerto y capital de Dilmun forma parte del Patrimonio de la Humanidad desde 2005. La Unesco lo describe de la siguiente manera:


Qal’at al-Bahrein es un “tell” típico, esto es, una colina artificial con estratos formados por asentamientos humanos sucesivos. La estratigrafía de este altozano de 300 x 600 metros atestigua una presencia humana ininterrumpida desde 2.300 años a. C. hasta el siglo XVI de nuestra era. Se han efectuado excavaciones arqueológicas en un 25% de la superficie del sitio, lo que ha permitido descubrir estructuras de construcciones de diverso tipo: residenciales, públicas, comerciales, religiosas y militares. Todas ellas atestiguan la importancia de este puerto comercial a lo largo de los siglos. En lo alto de la colina de 12 metros de altura se yergue una impresionante fortaleza (“qal’a” en árabe) construida por los portugueses, que ha dado su nombre al sitio. En este “tell” estuvo asentada la capital de Dilmun, país donde floreció una de las civilizaciones antiguas más importantes de la región. En él se encuentran los vestigios más abundantes y valiosos de esta civilización descubiertos hasta la fecha, que hasta las excavaciones contemporáneas sólo era conocida por alusiones en fuentes escritas sumerias.

Como siempre, para saber más, podéis empezar por la wikipedia, artículo Qal'at al-Bahrain. En inglés encontré este sitio mencionado en un artículo sobre los fuertes de Baréin, “Bahrain's Forts” y este otro de ARCWH.

martes, 23 de agosto de 2016

#3 Ulises



Portada de la primera edición (Sylvia Beach, París, 1922)
[Dominio público], via Wikimedia Commons

Ulysses
Autor: James Joyce
Fecha de publicación: 1922


Una historia intrascendente sobre personajes irrelevantes, pero ¡vaya estilazo!

La trama del Ulises es bien sencilla: un día (el 16 de junio de 1904), en Dublín, en la vida de dos personajes vulgares: Stephen Dedalus y Leopold Blum. Es mera excusa para experimentar con el lenguaje y la forma de narrar las cosas, a veces fluida, otras inconexa, abrupta, bastante monólogo interior…

Esta novela es un enorme ejercicio de estilo que maravilla al mostrar de qué maneras diferentes puede narrarse, jugar con el lenguaje, inventar, crear, parodiar, probar a eliminar los signos de puntuación... Es la novela del siglo XX por antonomasia, publicada en la Europa de entreguerras.

Esto la convierte en un libro nada fácil de leer. Como dice Ifor Evans (Breve historia de la literatura inglesa, Ariel, 1985), “En Joyce nos encontramos con un genio vigoroso y total que es muy difícil de seguir”.

Cuando valoro una narración, principalmente en forma de novela, pero también es aplicable al teatro y a otras ficciones comerciales como el cine o las series de televisión, suelo sopesar cinco aspectos, que –aunque con variaciones cada vez que lo expreso-, suele resumirse en: trama, personajes, ambientación, estilo y trascendencia. La ficción comercial, por ejemplo, suele carecer de trascendencia y su estilo es mediocre: su fuerte está en los otros tres elementos. Pero incluso dentro de la Literatura, poquísimas obras consiguen el pleno. El Quijote lo tiene, pero para que no se diga que soy patriotera de mi idioma, también Guerra y paz o Los novios. No incluiría el Ulises dentro de esas obras afortunadas: logra la máxima puntuación en ambientación, estilo y trascendencia, pero –a mi modo de ver- no los personajes ni la trama.

A mí el Ulises me impresiona por su enorme creatividad e innovación. Pero admito que, por lo demás, me deja bastante fría. Primero, y sobre todo, porque no me interesa lo más mínimo lo que me está contando. Pero, segundo, por el trato y retrato de las mujeres. Todas son meros objetos, cuerpos que los machos de la película examinan y sobre los que proyectan sus deseos e imaginaciones, normalmente, de forma bastante elemental, de carácter sexual. No encuentro mujeres de carne y hueso ni por el forro; para mí, Molly Bloom es puro cliché, aunque muchos sesudos analistas digan lo contrario y alaben su monólogo final. 

Admito que puede ser injusto, pero cada uno critica desde su propia ideología. Al fin y al cabo, el catedrático que firma la introducción a mi edición, parece reprocharle a Joyce “su falta de patriotismo irlandés”. Que, digo yo, qué obligación existe de ser patriota, o por qué el arte tiene que rendir pleitesía o convertirse en canal propagandístico de una determinada ideología por el lugar en que uno nace. Y que, en el caso de Joyce, afortunadamente abandonó para irse a la Europa continental, porque si no, no habría podido escribir con libertad. Tuvo que publicar este libro una editora estadounidense residente en París. ¿Por qué inclinarse ante un Estado donde no pudiste vivir tranquilamente y que no autoriza la publicación de tu opus magna hasta décadas después de tu muerte? Ahora viven del turismo que esta obra genera y hacen de él poco menos que un héroe nacional, pero como suelo decir, "en el pecado, llevan la penitencia" porque este es un libro infumable para el 90% de los lectores.

Una lectura difícil sólo apta para quienes interese el arte por el arte. Ni te emocionará ni te hará pensar, pero si te gusta la Literatura, probablemente te compense su prodigioso genio creador.

domingo, 21 de agosto de 2016

#10 Casablanca


Film Affinity


Casablanca

Año: 1942
País: Estados Unidos
Director: Michael Curtiz
Música: Max Steiner


Drama romántico a la estadounidense.

¿Quién no ha visto esta peli de amor en tiempos de guerra? En Casablanca, se entrecruzan las vidas de varias personas, un refugiado centroeuropeo y su esposa, el cínico dueño estadounidense, el aún más cínico capitán Renault, al servicio de la Francia de Vichy, el tópico alemán nazi, el comprensivo pianista que lo mira todo mientras desgrana melodías inolvidables.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el estadounidense Rick tiene un café en Casablanca (Marruecos, para quienes no acaben de situarlo). EE. UU. aún no ha entrado en guerra (en la película, cuando se rodó, ya sí). Allí llegan Víctor e Ilsa, refugiados centroeuropeos en busca de pasaje para huir de los nazis y seguir luchando con la Resistencia. Elsa y Rick se enamoraron en París y después ella desapareció sin dar explicaciones. Rick y Elsa se ven enfrentados con un dilema: que Elsa se vaya con su marido o se quede. Y Rick, que tiene los salvoconductos para poder huir de Casablanca, tiene que decidir si se los da o no.

Es una película en blanco y negro, entretenidísima, con más de un momento de ambigüedad, y evolución de los personajes que no son del todo buenos o del todo malos. Salvo el heroico Víctor Laszlo, marido de Ilsa, of course. Yo creo que les salió un clásico por pura chiripa, creían que estaban rodando una película más de propaganda en tiempos de guerra. Se rumorea que los actores no sabían en qué iba la historia y que esa incertidumbre enriqueció sobre todo la interpretación, emocionalmente intensa, de Ingrid Bergman. En realidad, lo que Ingrid Bergman dijo es que no sabía de quién tenía que enamorarse. El final de ella abandonando a su marido por Rick sería impensable en aquella época, así que las opciones eran distintas: o estaba enamorada de Rick (en cuyo caso sólo cabía o que mataran a Víctor en Casablanca o que ella se sacrificara al final) o de su marido (y entonces lo de Rick y ella en París sólo fue un lío sexual).

Es una película muy entretenida de ver, considerada como una de las mejores de la historia del cine, y que conserva todo su encanto y frescura para los espectadores actuales. Todo funciona maravillosamente bien: la narración, los intérpretes, la música, el guión (venía de una obra teatral nunca representada, y eso suele ser garantía de calidad dramática) con frases inolvidables que han pasado a la cultura popular (“Siempre nos quedará París”, “pienso que este es el comienzo de una bella amistad”, “Tócala otra vez, Sam”, “Me desprecias, ¿verdad?--- Si llegara a pensar en ti, probablemente”,… son sólo algunas de ellas).

            Y además tiene una idea más profunda que acaba impregnando toda la historia, la del sacrificio particular cuando están en juego grandes cosas que afectan a millones de personas, algo muy apropiado en tiempos de guerra.

Mi único “pero” es que la resolución del conflicto se plantea en términos algo machistas porque al final es Rick quien decide el futuro de los dos, cuando en realidad el problema es más de Ilsa (decidir entre el deber y el amor) que de él.

            Anécdotas tontas que revelan la mentalidad de la época es por ejemplo, que como Ingrid Bergman era casi cinco centímetros más alta que Bogart (y era –o es- anatema  que los hombres sean más bajos que sus parejas) se rodaron muchas escenas con el actor sobre ladrillos o sentado sobre cojines.

            O que, en España, haya llegado a haber hasta tres doblajes (el original, el de 1966 y el de 1983) porque Rick había colaborado con los republicanos en la Guerra Civil española, y en Abisinia contra la Italia fascista y un héroe así, como comprenderán, resultaba inadmisible durante el franquismo.

            Ganó el Óscar a la mejor película, al mejor director y al mejor guion adaptado. Pero ha sido el tiempo lo que ha mantenido en la memoria de los espectadores, mientras que la mayoría de las películas de la época se han hundido en el olvido. En 1989, Casablanca fue seleccionada por el National Film Registry para ser preservada en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, por ser «cultural, histórica o estéticamente significativa».

             Para saber más: consúltese la Wikipedia, Film Affinity, Internet Movie Data Base y Sensacine.