martes, 31 de enero de 2017

#13 Guerreros de terracota


Un soldado y su caballo (2014)
[Dominio público]  vía Wikimedia Commons



Ubicación: Mausoleo de Qin Shi Huang,
Provincia de Shaanxi, China
Fecha: 210-209 a. C.
Época: Antigüedad




Hoy volvemos a China, a ver estos fabulosos guerreros de terracota que se encuentran en el Mausoleo del Primer Emperador Qin. La Unesco declaró al Mausoleo Patrimonio de la Humanidad en 1987, y en su página web lo describe así:


En este sitio arqueológico, descubierto solamente en 1974, quedan sin duda miles de estatuas por desenterrar. Aquí­ yacen los despojos mortales de Qin –primer unificador de China, muerto el año 210 a.C.– en el centro de un conjunto monumental que reproduce el trazado urbanístico de su capital, Xianyan. El emperador está¡ rodeado por un ejército de guerreros de terracota que se han hecho célebres en mundo entero. Estos personajes, todos ellos diferentes, y sus caballos, carros de combate y armas, son obras maestras del realismo y constituyen un testimonio histórico de valor incalculable.


Son más de siete mil figuras de guerreros y caballos a tamaño real. Muchas llevan armas reales y otros accesorios. Están realizados en terracota.

Lo sorprendente es, en primer lugar, su cantidad impresionante, más de siete mil figuras. Pero es que, además, cada una de las figuras es diferente. Varía su altura, su uniforme, el estilo de pelo. Los estudiosos han identificado diez formas faciales básicas, aunque luego los rasgos de la cara son diferentes.

En origen estaban pintadas de colores vivos: rosa, rojo, verde, azul, etc. El problema es que en cuanto se les desentierra, se descompone rápidamente y esas pinturas que llevaban más de dos mil años enterradas pierden el color.

Y, ¿cuál era la finalidad de este arte funerario, realizado expresamente para ser enterrado con el emperador? Se supone que su propósito era proteger al monarca en el más allá. Puede que sea una evolución de rituales antiguos en los que de verdad se enterraba junto al jefe, personas sacrificadas. Los sacrificios humanos eran relativamente frecuentes en la Antigüedad (tanto en Grecia como en Roma quedan rastros de ello, creo que también en Cartago y no nos olvidemos de los druidas o los aztecas, a ver, era normal dentro de esas culturas).

Parece una evolución lógica que ese sacrificio se estilizara y en lugar de cargarte a medio ejército para enterrarlo con el emperador, pusieras solo los simulacros de las figuras. En Ancient Origins en español hablan, por ejemplo, de sacrificios humanos de hace cuatro mil años, propios de la cultura Qija en el noroeste de China. Y en la tumba Yanglin (que es un poco posterior a esta) alrededor de la tumba imperial se encontraron un cementerio de criminales y otro de sacrificios humanos. 

No obstante, no soy experta en el tema y esa es sólo una hipótesis.

Para saber más, tenemos el artículo de la wikipedia dedicado específicamente a los Guerreros de terracota. “El monumental mausoleo de los guerreros de Xian” es uno de los “grandes reportajes” que ha publicado National Geographic en español.

Oiga, y hasta el 19 de febrero de 2017 hay una exposición en Vigo con réplicas homologadas que merece la pena ver. Aquí, enlace a la página del Faro de Vigo sobre la exposición. Así que si anda por Galicia o se le ocurre una escapadita de finde, váyase para Vigo y disfrute de la exposición. Y de los demás atractivos de la zona, gastronómicos, vitivinícolas, las Cíes, etc.

sábado, 28 de enero de 2017

#12 Vaso campaniforme de Ciempozuelos



Vaso campaniforme de Ciempozuelos
Miguel Hermoso Cuesta (2014)
[CC BY-SA 4.0] vía Wikimedia Commons


Ubicación: Museo Arqueológico Nacional (Madrid)
Fecha: 2200-1500 a. C.
Época: Edad del Bronce




Hoy vamos a dar un pasito atrás en el tiempo y remontarnos a la Prehistoria peninsular. ¿Os acordáis de las etapas de la Prehistoria? Básicamente, se divide en Edad de Piedra y Edad de los Metales. La primera, a su vez, en el Paleolítico (piedra antigua, cazadores-recolectores) y Neolítico (piedra nueva, con el inicio de la agricultura, primeras poblaciones sedentarias humanas). La segunda, dependiendo del tipo de metal predominante, en Edades del Cobre (Eneolítico), del Bronce (Calcolítico) y finalmente, de Hierro.

Si tienes ya agricultura, necesitas objetos en los que guardar el grano y demás productos del campo. Particularmente si te vas a dar un banquete y necesitas dónde guardar y servir bebidas alcohólicas de una manera lucida para que todos te admiren. De ahí que sean útiles recipientes como el que vemos hoy, de tecnología bien sencilla pero efectiva. Esto ya se sabe cómo va, es la ley de Murphy, si algo puede salir mal saldrá mal, y las cosas cuanto más complejas más fáciles de fallar por algún lado, etcétera. Así que la tecnología básica del ser humano incluye cosas como jarros o cestos, que son infalibles para su sencillo diseño, que sólo se inutilizan si se rompen.

Cuando te encuentras con un yacimiento prehistórico, es decisivo para saber si es Paleolítico o Neolítico el hallazgo de cerámica, de objetos de barro cocido. Por todo el territorio europeo, posiblemente como consecuencia de migraciones, se encuentran diversos tipos de cerámica: de bandas, lisa y cordada.

Sin embargo, introduciéndonos ya en la Edad de los Metales es cuando surge un tipo nuevo de cerámica: el vaso campaniforme. Se trata de objetos que por su forma recuerdan a una campana invertida, de ahí el nombre. También se encuentra por toda Europa y una de las hipótesis que se manejan es que surgió en la península Ibérica y de aquí se difundió hacia el norte y el este de Europa gracias a la labor de expertos metalúrgicos que iban de un lugar a otro en busca de yacimientos. Aunque hay otras explicaciones, claro, esto no se sabe seguro.

Se suele adornar, como esta de Ciempozuelos, con formas geométricas, motivos que a veces recordaban a la cestería realizada con fibras vegetales. El color negro se debe a la técnica de cocción reductora (con falta de oxígeno en la cámara de cocción). El hallazgo se produjo en 1894, al ir a construir una carretera en Ciemppozuelos.

Ya lo he dicho otra vez, Madrid es más que el Museo del Prado o el Thyssen, por favor si tenéis oportunidad, id al Arqueológico nacional, que es fascinante, variado, y te da una idea de la historia de la Península Ibérica. Hay muchos otros museos preciosos, que espero que puedan aparecer por aquí. Pero por si acaso no hay oportunidad, os lo cuento, el Lázaro Galdiano, la casa-museo de Sorolla y el Romántico.  Y luego unas cañitas en una terraza y a cenar bien, con risas y amigos.

A ver, que me despisto. Sigo. Los objetos que presentaban ya este nivel de refinamiento, con sus adornitos y tal, no eran tu cerámica de barro habitual, sino más bien objetos de lujo que transmitían prestigio. Se cree que se utilizaban para los banquetes ceremoniales, como recipientes de bebidas alcohólicas. Y de ahí que se encuentren en tumbas, con otros objetos valiosos del difunto.

Para saber más, tenemos el artículo de la wikipedia dedicado específicamente al vaso de Ciempozuelos, el artículo “La cultura del vaso campaniforme” en ArteHistoria. Si quieres una lección completita sobre esta época del Calcolítico o Edad del Bronce, la doctora Ana-María Vázquez Hoyos, de la UNED, te lo enseña aquí.

¿Quieres saber cómo hacer, hoy en día, un vaso campaniforme? El estupendo blog Arqueocerámica tiene un post dedicado a ello.

A menudo se me ocurre la idea de que el ser humano debería tener conocimiento de las técnicas básicas de supervivencia que le ha hecho llegar hasta aquí, la cultura básica de esta especie: cómo encontrar agua y hacer fuego, cazar y recolectar, cómo funciona eso de la agricultura, saber confeccionar objetos básicos como los de nuestros predecesores (cuchillos, peines, recipientes),.. En una época tan tecnificada como la actual, creo que saber estas cosas nos ayudaría a entendernos a nosotros mismos y apreciar mejor las cosas esenciales de la existencia.

jueves, 26 de enero de 2017

#20 El caballero de la rosa


Lotte Lehmann en la portada de la
revista Time 18 de febrero de 1935
Via Wikimedia Commons




Der Rosenkavalier

Estreno: Dresde, 26 de enero de 1911

Compositor: Richard Strauss

Libreto en alemán: H. von Hofmannstahl


Tal día como hoy se estrenó, en el Hofoper de Dresde, esta comedia un poco decadente.

De las óperas de Richard Strauss, compositor de la primera mitad del siglo XX, posiblemente esta sea la más asequible. Intenta recuperar un poco el ambiente de un Mozart aunque obviamente la música no es dieciochesca.

La protagonista, inmenso personaje femenino, es la Mariscala, la cual tiene un amante más joven que ella, Octavio (él 17 y ella 32). Él le profesa su amor, pero ella sabe mejor que nadie la fugacidad de la vida y se teme que Octavio acabe encontrando a una chica de su edad con la que casarse. Que es justo lo que pasa cuando se enamora de Sofía, algo que la Mariscala sabe aceptar con naturalidad, habida cuenta de que su matrimonio concertado con alguien mucho mayor no fue nada feliz. Pero a Sofía la pretende el barón Ochs, candidato aprobado por sus padres. Así que hará falta algo de ingenio para que los dos jóvenes enamorados puedan acabar juntos.

La música es un continuo de la voz con la orquesta, de manera que no es fácil encontrar números cerrados a la manera de la ópera anterior: esta aria o aquel dúo. Todo, la voz y la orquesta, se van enlazando, con melodías encantadoras. Tiene sus momentos de humor, y da mucho juego el personaje del joven enamorado, Octavio, que suele interpretar una señora, y que es un “papel con pantalones” de lo más ambiguo, porque hay varios momentos de la trama en los que se hace pasar por doncella, o sea, una cantante interpretando un papel masculino que se hace pasar por chica en algunos momentos, llamando con eso la atención del libidinoso barón Ochs que es a su vez el pretendiente de la muchacha enamorada de Octavio. Un lío.

Luego hay otros momentos de melancolía sobre el paso del tiempo, a cargo principalmente de la Mariscala. Con un refinamiento tal que hay muchos que la consideran la obra maestra del compositor, al menos en el género operístico. Las otras, como Salomé o Elektra, de las que espero hablar aquí algún día son más droga dura, más intensas.

Una ópera preciosa, la verdad, que quizá sus tres horas y algo se pueden hacer algo largas si no la interpretan con chispa o si no puedes seguir bien los matices de la historia y lo que canturrean los personajes.

¿Qué momentos destacan de la ópera? Del acto I, la irónica aria “italiana” Di rigori armato il seno. Del acto II, el dúo entre Octavio y Sofía Mir ist die Ehre widerfahren “En mi vida he recibido el honor”. Y, por último, el final del acto III, con su trío Hab’ mir’s gelobt “Me prometo”, cuando los jóvenes enamorados tienen su final feliz y la Mariscala comprende que todo ha acabado.

En You Tube hay una representación de esta ópera en el Covent Garden, del director John Schlesinger, que celebraba el 25.º aniversario del espectacular debut de Sir Georg Solti en el Covent Garden, con la encantadora Kiri Te Kanawa representando por primera vez a la Mariscala en Londres.



La grabación recomendada de esta ópera es la dirigida por Karajan en 1956, con la orquesta y coro Philharmonia y los siguientes (y excepcionales) solistas: Elisabeth Schwarzkopf, Otto Edelmann, Christa Ludwig, Teresa Stich-Randall, Eberhard Wächter y Nicolai Gedda. Me parece difícil conseguir mejor elenco, la verdad.

Para saber más, la wikipedia. En Kareol tenemos como de costumbre sinopsis, lista de grabaciones escogidas y el libreto en alemán y español.

martes, 24 de enero de 2017

#15 La Gran Muralla china


La Gran Muralla china en Jinshanling
Por Severin.stalder (2013) [CC BY-SA 3.0]
Via Wikimedia Commons






Tipo de construcción: militar (muralla defensiva)
Época: 220 a. C.-1644
Lugar: China


Un inmenso esfuerzo de siglos.

No, la Gran Muralla china no se ve desde el espacio. Eso es una leyenda urbana. Pero esta circunstancia no le resta mérito.

Se trata de una fortificación, con tramos de muralla y otros de edificaciones o pasos fronterizos que, a lo largo de los siglos, defendió China de los invasores norteños, grupos nómadas de las estepas. Obviamente, se usaba también con otros propósitos como el control de las fronteras o el cobro de impuestos en aduanas.

Aunque ya hubo muros defensivos en el siglo VII a. C., la principal muralla comenzó a construirse en 220-206 a. C. por Qin Shi Huang, el primer emperador de China, aunque queda poco de su muralla.

Se prolonga a lo largo de muchos kilómetros, se calcula que 21.296, desde la frontera con Corea en el este hasta el desierto del Gobi en el oeste. En cada zona se construyó con los materiales del lugar, así que no es una construcción homogénea. Los materiales principales fueron la piedra y el ladrillo, la tierra compactada y madera.

Desde el siglo III a. C. en adelante, la muralla fue construida ampliada, reconstruida, y mantenida hasta la dinastía Ming, que terminó en el año 1644.

La Gran Muralla (en chino tradicional, 長城) es Patrimonio de la Humanidad desde 1987, y en su página web, la Unesco lo describe así:


Hacia el año 220 a.C., el primer emperador Qin Shin Huang ordenó reunir los tramos de fortificaciones construidas anteriormente, a fin de crear un sistema de defensa coherente contra las invasiones de los pueblos del Norte. Los trabajos de edificación de la Gran Muralla prosiguieron hasta la dinastía de los Ming (1368-1644), dando por resultado la obra de ingeniería militar más gigantesca de todos los tiempos. Su gran valor arquitectónico es comparable a su importancia histórica y estratégica.

Como siempre, para saber más, podéis empezar por la wikipedia, con el artículo dedicado a este lugar. En National Geographic España tenemos un artículo dedicado a “La Gran Muralla china: la mayor obra de ingeniería del mundo” y, finalmente,  visitamos el blog de un viajero: en la página "21 Wonders" (Las 21 Maravillas, una vuelta al Mundo y mil destinos) el viajero Alejo Tomás nos cuenta la historia de la muralla.